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Angela Merkel, espectadora de lujo en la constitución del nuevo parlamento alemán

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Rosalía Sánchez

Berlín
Actualizado:

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Después de 31 años ocupando un escaño del Bundestag, la canciller Angela Merkel ha asistido a la constitución del nuevo parlamento alemán, resultante de las elecciones del pasado 26 de septiembre, desde la tribuna de invitados. De acuerdo con el reglamento, teóricamente tendría derecho a sentarse en el banco del gobierno como canciller en funciones que sigue siendo, pero prefirió ir adaptándose a su nuevo estatus.

Precisamente recibió el certificado de baja firmado por el presidente federal, Frank-Walter Steinmeier, que se sentó a su lado en las gradas parlamentarias para asistir al primer pleno de la legislatura. Ambos intercambiaron impresiones sobre las efusivas intervenciones de diputados que, en muchos casos, llevaban varias legislaturas esperando su turno. Es evidente que llegan con fuerzas renovadas y el tono de los discursos fue encendido desde el primer minuto.
Merkel se puso las gafas de lejos, que nunca hasta ahora había utilizado en público. Antes las había limpiado con un pañito, sirviéndose además de su propio aliento para facilitar la tarea. Solo le faltó hacer calceta mientras escuchaba el último discurso como presidente de la cámara de Wolfgang Schäuble.

Los antivacunas, fuera

Schäuble había sido ministro de Interior de Helmut Kohl y ocupó la cartera de Finanzas con Merkel. Pero pertenecer al mismo gobierno y al mismo partido que Merkel no le impidió despedirse con un severo tirón de orejas a la ya casi ex canciller alemana. En su protocolario repaso a la actividad parlamentaria durante la pasada legislatura, Schäuble aludió naturalmente a la pandemia y al inesperado hecho de que los científicos de la virología hubieran sido llamados por la cámara para poder orientar sus decisiones. «La lógica científica, que se basa no solo en el consenso, sino también en la ambigüedad, la duda y la contradicción, entró en tensión con las necesidades políticas urgentes», recordó. «El parlamento y el gobierno tenían que actuar y, a pesar del estado incierto del conocimiento y sabiendo que la investigación científica era preliminar, tuvimos que tomar decisiones rápidamente. Y debimos escuchar diferentes disciplinas: Sociología, Economía, Psicología y Pedagogía», agregó.

Sin desviar la vista hacia la tribuna de invitados en la que se sentaba Merkel, Schaüble estaba criticando la querencia científica de las medidas contra la pandemia, la obstinación de Merkel por escuchar a los virólogos, que orientaron exclusivamente sus políticas de prevención de propagación del virus, sin prestar atención a otras disciplinas y a expensas de la salud psicológica de los alemanes, la actividad de las escuelas y los minoristas que tuvieron que cerrar.

La nota de escándalo, como de costumbre, la pusieron los diputados de la antieuropea, antiextranjeros y ahora también antivacunas Alternativa para Alemania (AfD). Solo ocuparon 23 de sus 94 escaños porque el resto de sus representantes electos ni están vacunados ni se habían hecho el test reglamentario, de manera que no les fue permitida la entrada en el pleno y fueron desviados a una de las tribunas. Uno de ellos, Karsten Hilse, lucía una vistosa pegatina en la solapa en la que se podía leer: «No vacunado». La tradición manda, por cierto, que abra el primer debate parlamentario el diputado de mayor edad, que en este caso sería con sus 80 años el miembro de AfD Alexander Gauland, pero el resto de partidos se oponía a conceder el honor a esta formación política y la primera votación fue para ver si se le permitía o no. Todos menos AfD votaron en contra.

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