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Octubre negro para la ministra verde

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María Jesús Pérez


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La ministra en transición también ha ido tarde con la crisis del gas, por no variar costumbres en este Gobierno ‘pereza’ de coalición. Así nos va. Además… ¡tiene guasa llamar viaje de urgencia a su visita a Argelia cuando estábamos avisados de lo que iba a pasar desde, al menos claramente, agosto! Apurando el tiempo, que parece que nos sobra el idem y la paciencia, pero de los demás. Y como viene a ser igualmente costumbre en otras crisis -pero bursátiles-, su octubre ha terminado por tornarse a negro con el resultado del objetivo del viaje. Porque después de los fracasos de sendos intentos anteriores del propio presidente Sánchez y de su ministro de Exteriores, el de la ministra Teresa

 Ribera ha acabado con igual resultado, ya que Argelia no ha desistido en su decisión de cerrar este mismo domingo el gasoducto del Magreb, por el que nos llega el 25% del gas natural que necesitamos, y se ha traído una promesa que ha vendido como éxito, cuando estaba ya de facto garantizada: cumplir con los contratos firmados entre empresas españolas y argelinas.

Y es que todo le sale mal a la titular de la cartera verde que más marrones se está comiendo con el problemón que no cesa alrededor de la subida de los precios de la energía. De hecho, muchos ven que será la primera sacrificada en una próxima crisis de Gobierno, pero no hasta que se acerquen elecciones. Porque en una crisis nunca se cambia al que se está comiendo el marrón. Artículo número uno del manual del resistente del Gobierno. Y la ventaja para Sánchez es, además, doble: el marrón se lo ha comido otro (otra, en este caso) y él se apunta el tanto de cambiar a quien generó el problema por encargo de él mismo. Redondo. Digo la solución al problema, no la mención al que pudiera haber sido el creador de la misma que, por cierto, ya ha sido sacrificado.

El caso es que, junto a la crisis del gasoducto, Ribera va de rectificación en rectificación, y de marrón en marrón, y siempre tarde. Primero tuvo que rectificar el decreto con el hachazo a los beneficios de las energéticas, que ha tenido más que retocar -recular, tras el levantamiento brutal de las propias compañías que ponían en peligro hasta acuerdos con socios de Gobierno, como PNV-, y tendrá que rectificar también ‘algo’ tras el revés de los socios europeos, en general, y de la Comisión Europea, en particular, las propuestas españolas para lograr rebajar el precio de la energía. Por cierto, todavía quiero saber qué significa eso de topar el precio del gas. Pero… ¿cómo vas a topar el precio del gas? ¿Quién en el Gobierno va a comprar gas, en los mercados internacionales, más barato? ¿Que van a llamar a Vladímir Putin a decirle cuál es el precio adecuado del gas? ¿O a Catar? ¿O a Argelia? Entiendo que no entienden que si quieren poner un límite al precio del gas… ¡es ilegal! No se cansan de hacer el ridículo. Para eso sí que tienen energía al por mayor.

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silversolucion

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